Los vehículos de celda de combustible (FCEV) propulsados por hidrógeno son ecológicos y eficientes. La creciente demanda de estos vehículos de cero emisiones se centra, sobre todo, en los vehículos comerciales. En Suiza, por ejemplo, la “Iniciativa de Movilidad H2”, en colaboración con un importante fabricante de automóviles, pretende introducir en sus carreteras 1.600 camiones propulsados por hidrógeno para 2025. En 2040, 30.000 camiones, 40.000 autobuses y 80.000 taxis en Corea del Sur utilizarán H2 como combustible.

A diferecia de los motores eléctricos con baterías, las pilas de combustible de hidrógeno, mucho más caras, facilitan una autonomía mucho mayor, con una potencia similar a la de un motor de gasolina o diésel. Además, los vehículos de H2 pueden recargarse en un tiempo casi nulo, en comparación con los tiempos de carga necesarios para las baterías.
La capacidad de un tanque de hidrógeno se rige por su tamaño físico, pero también por su presión de almacenamiento: cuanto más alta sea esta cifra (normalmente 700 bares para los coches y 350 bares para los camiones y autobuses), más combustible podrá almacenarse en el tanque.

Sensor de presión WIKA MH-3-HY

 

Para monitorizar esta presión, pero también para otras tareas de medición de presión en un sistema de accionamiento H2, WIKA ha diseñado el sensor modelo MH-3-HY. Los requisitos de seguridad para este tipo de sensores son muy estrictos. Éstos, deben de estar certificados como compatibles con hidrógeno y también deben haber sido diseñados para su uso en vehículos. Esto último afecta sobre todo a la estructura mecánica en lo que respecta a la resistencia a los golpes y las vibraciones, así como a la compatibilidad electromagnética (CEM). La gama de productos de WIKA incluye, por ejemplo, el modelo IS-3, un sensor equipado con protección contra explosiones.


Nota
Encontrará más información sobre el hidrógeno, los sensores de presión modelo MH-3-HY y modelo IS-3 en la página web de WIKA.

 

 


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