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Las industrias como la farmacéutica, la cosmética y la de alimentos y bebidas, son industrias con estrictas regulaciones en materia de higiene. Para facilitar las operaciones y garantizar la calidad del producto, los instrumentos de medición utilizados en las aplicaciones sanitarias deben proporcionar datos precisos y fiables, a pesar de las difíciles condiciones del proceso.

El factor de la contaminación en las aplicaciones sanitarias


Los instrumentos de medición de presión, temperatura y nivel deben soportar altas temperaturas, sustancias agresivas y presiones extremas. Si los instrumentos de medición no son capaces de soportar estar expuestos a estas condiciones de trabajo y presentan fallos repentinos pueden ocasionar problemas costosos, como la mala calidad del producto y la pérdida de lotes. En estas aplicaciones difíciles, generalmente los instrumentos de medición de presión se aíslan del fluido del proceso mediante un separador de membrana para evitar la exposición a condiciones antihigiénicas (incluidas las zonas de retención o «volúmenes muertos»). Gracias a los separadores de membrana, la presión del proceso se aplica a una delgada lámina metálica y el fluido de transmisión transfiere la presión al elemento de medición del instrumento para generar el movimiento del indicador de presión y así proporcionar una lectura. Sin embargo, con la exposición repetida a condiciones extremas, la membrana puede dañarse con el tiempo y romperse. Si esto ocurre, el fluido de transmisión del sistema puede contaminar potencialmente el fluido del proceso.

El problema radica en lo difícil que es detectar una membrana de separador rota hasta que se realiza una inspección visual. Por lo tanto, si no se sabe exactamente cuándo se produjo el daño, no es posible saber cuáles son los lotes de producción que se han visto afectados y en consecuencia la producción y las operaciones deben de parar inmediatamente para realizar el mantenimiento necesario.

Prevención de la contaminación del proceso

El sistema de monitorización de membranas de WIKA  detecta la rotura de la membrana cuando esta sucede, ayudando a prevenir la contaminación y los paros que pudieran surgir en consecuencia.

El vacío que separa las dos membranas del instrumento, se monitoriza gracias a la ayuda de un manómetro, un presostato o un transmisor de presión. Si, por cualquier motivo, la membrana en contacto con el medio se daña, el vacío se ve comprometido y el sistema de monitorización avisa mediante una advertencia visual, acústica o eléctrica. De esta manera, se sabe exactamente cuándo ocurre. La membrana interior secundaria sigue funcionando correctamente y la integridad del proceso no se ve afectada. Gracias a este sistema, se evitan los costosos retrasos y el tiempo empleado en determinar qué lotes deben ponerse en cuarentena o descartarse. Además, no es necesario interrumpir el proceso de producción inmediatamente para realizar reparaciones. 

Para más información, contáctenos nuestros asesores WIKA estarán encantados de atenderle.

 



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